una de islas, una de tantas

Siempre es así, llega el verano y mi isla me reclama tirando con violencia de mis entrañas. Ese pedazo de tierra en medio de la nada no está ahí con fines caritativos, una vez has naufragado en sus costas le perteneces para siempre; te salva la vida pero se queda con tu alma. La maldición renace anualmente con la llegada del calor: me despierto con las sirenas de los barcos, el aire tóxico de la ciudad me huele a mar, el sonido de los coches a lo lejos emula el rumor de las olas y todos mis pensamientos cruzan las aguas para atascarse en sus orillas. Es asfixiante; es respirar agua salada; es encharcarte los pulmones; es vivir a 230 km de tu cuerpo.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s